Viviendo nuevas experiencias en Haití


A pesar de compartir la misma isla, nunca había estado en Haití hasta este momento. Desde que pisé tierra, empecé a observar de manera minuciosa cada detalle… quise ver qué tanto de lo que se dice es cierto, que no lo es, qué tenemos en común…en fin, empecé a fijarme en cada detalle que podía.

Si puedo ser completamente honesto, debo decir que ciertas cosas no me agradaron de Ouanaminthe y Cabo Haitiano. En lo personal no me gustan los sitios sobrepoblados, ni el caos y en muchas zonas de Haití esto es lo normal. Según un amigo que admiro y quiero mucho, para algunos, Haití es un gusto adquirido. Pero, no todo ha sido así. He tenido momentos que me han hecho querer regresar en el futuro y motivar a las personas a que vengan a conocer ciertas cosas. Tal es el caso del Palacio de Sans Souci y La Citadelle en Milot. Ambas son estructuras impresionantes y llenas de historia que sin dudas merecen la pena una visita (o varias). Si quieren ver una foto del palacio, pueden hacer click aquí.

Pero, la verdadera aventura la viví mientras finalizaba mi visita a Mole-Saint-Nicolas, donde visitaba una compañía de electricidad (Sigora) que ha recibido inversión por parte de la Unión Europea, a través de Electrify. Pero, antes de llegar a esta parte, debo contarles un poco sobre el trayecto de Cabo Haitiano a Mole. Para llegar, tuve que tomar un autobus de tres horas de Cabo Haitiano a Gonaive. Nunca antes de mi vida había visto un conductor de autobus conducir de manera tan agresiva y a tan alta velocidad, aparte de esto, no duraba dos minutos sin tocar la bocina descontroladamente. A esto se sumó un pastor que se encargó de que todo el autobus escuchara sus prédicas.

Una vez en Gonaive, me encontré con el equipo de Sigora, y salimos a Mole… el trayecto, nada más y nada menos, dura de 6 a 7 horas, por carretera muy, MUY mala. Sinceramente no sé cómo no se nos reventaron varios neumáticos o cómo no se nos rompió en 20 pedazos el vehículo. En fin.. luego de unos días en Mole, finalmente me tocaba trasladarme hasta Puerto Príncipe, lo que significaba un trayecto de 8 a 9 horas por ese camino infernal. Para mi (muy buena) suerte, el fundador de Sigora estaba presente y también tenía que viajar a Puerto Príncipe con cierta prisa. Llenamos el tanque de la camioneta, montamos los bultos, nos despedimos mientras que el fundador de la compañía se alejaba hablando por el celular. Al regresar simplemente dice ”Olviden todo, nos vamos en avión en 25 minutos”.

Mi cara de felicidad al saber que nos íbamos a ahorrar 7 horas de trayecto.

Y así fue, en 25 minutos llegó un Cessna a una pequeña pista de aterrizaje en Mole. Y sin planearlo, estaba montándome en uno de estos por primera vez sin haberlo planeado. Aparte de recorrar mi viaje a Mole-Saint-Nicolas por su extrema belleza, definitivamente lo recordaré por este agradable vuelo sobre la costa noroeste y oeste de Haití.

Una de las muchas increíbles vistas que pueden apreciarse desde arriba.
De 1 comentario 05/02/2018
  • Namulime Sharon
    06/02/2018

    Hahaha you just reminded me of these pastors that go preaching in buses, yet most of the passengers are not always in the mood.
    You were lucky to have finally moved by air.

    And oh that view is incredible.

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