Uyuni: entre dos cielos


Luego de haber soñado por años con visitar el salar más grande del mundo, esta semana al fin tuve la oportunidad de hacerlo. Tratar de describir Uyuni sería como tratar de describir la perfección de la naturaleza, cosa que, por lo menos a mí se me hace imposible, pero lo que sí puedo hacer es mostrarles este surreal rincón de nuestro planeta en imágenes e invitarles a que vengan y lo visiten.

Creo que nadie sale igual de Uyuni. Un lugar tan hermoso e imponente como ese, sin dudas mueve piezas de nuestro ser que no nos permiten volver a ser los mismos.

El punto de salida fue Oruro, donde tomé un autobus ($40 bolivianos) en dirección a Uyuni. Hay buses saliendo en distintos horarios pero una recomendación es tomar el último bus nocturno para llegar a la mañana del día siguiente e ir directo al salar. Una vez en Uyuni de manera muy sencilla se pueden encontrar agentes de todas las compañías ofreciendo tours de uno, dos y tres días. En mi caso elegí el de dos días y aparte de visitar el salar, conocí también el observatorio del volcán Tunupa y tres lagunas donde pueden avistarse flamencos (Laguna Negra, Hedionda y Cañapa).

Cuando el salar se inunda, el agua refleja cada detalle del cielo.

El precio del tour de dos días fue de $60 dólares e incluye: transporte en vehículo 4×4, guía, almuerzo y cena. Lo recomendable es llevar mucha agua, snacks, protector solar, sombrero, gafas de sol y ropa de mangas largas. Por supuesto, si tienes una cámara, no puedes dejar de llevarla y unirte a los cientos de turistas que que buscan su reflejo en el agua para una buena foto.

Los últimos minutos de luz son los que hacen de Uyuni uno de los lugares más espectaculares de la Tierra.

Y, cuando sientas que el momento es correcto, apártate de la tecnología y disfruta plenamente del mágico escenario que es Uyuni al atardecer. Y, si tienes cualquier pregunta sobre Uyuni, no dejes de escribirme a @arieldemar

 

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