Mujeres rurales libres de violencia


En la costa caribe norte de Nicaragua, existe un municipio cuyo nombre ha quedado plasmado en la literatura, gracias a la de Gioconda Belli que recibe el mismo nombre: Waslala (Río de Plata de acuerdo a sus orígenes indígenas).

En este municipio tuve un segundo encuentro con GVC, una ONG que opera en 26 países y recibe apoyo por parte de la Unión Europea. En esta ocasión, mi reunión con GVC me llevó a visitar el proyecto que más me ha impactado emocionalmente, PARA! Mujeres libres de violencia rural. La verdad es que cuando me enteré del proyecto me emocioné bastante, pero no tenía ni la más remota idea de qué tanto me esperaba… detrás de este proyecto, cuyo objetivo respeto, valoro y agradezco un montón, existen historias que son verdaderamente desgarradoras.

En Waslala, GVC trabaja con una organización local llamada AMEWAS, que se encarga de ofrecer de manera gratuita servicios legales, psicológicos y albergue a mujeres y niñas que están siendo víctimas de cualquier tipo de violencia (física, sexual, psicológica, económica). Durante mi visita puder ver cómo brindan algunos de sus servicios y varias etapas de los distintos procesos que tienen que agotar y para ponerles esto dentro de un contexto, tomemos el caso de Cristina, madre de una adolscente de 14 años que durante unas semanas se fue con su novio a casa de sus padres y desde entonces su familia ha hecho todo lo posible para que la adolescente no regrese con Cristina.

Cristina antes de entrar a declarar frente a un oficial de la policía de Waslala. En el banco del fondo, su hija espera junto a la madre de su novio.

Hace unos días Crisitina fue a las oficinas de AMEWAS para buscar asesoría sobre cómo manejar esta situación, ya que, no podemos olvidarnos de que es una menor de edad y por ende esto se convierte en un crimen. Una vez las mujeres llegan a AMEWAS se evalúa el caso y se determina cómo proceder. Aquí lo necesario era asistencia legal y acompañamiento en la policía. Su equipo técnico la asesoró para interponer una denuncia y citación (que coincidió con mi visita), donde ambas partes deben declarar ante un oficial y si es posible, llegar a un acuerdo. Este fue uno de esos casos donde no fue necesario pasar a otras instancias legales o jurídicas para hacer que la hija  de Cristina volviera a su casa, sino que llegaron a un acuerdo firmado frente al oficial y la adolescente inmediatamente vuelve a estar en manos de su madre.

Ya que existe un gran riesgo de que la niña, por influencia de su novio que es tres años mayor que ella, decida regresar con él, es muy probable que Cristina y la adolescente se queden en el albergue, donde recibirán el acompañamiento psicoterapéutico necesario y podrán también pasar tiempo e intercambiar experiencias con otras mujeres que son víctimas de violencia.

Para estas mujeres es sumamente importante ver casos de éxito… casos donde mujeres iguales que ellas han recibido ayuda, capacitaciones y entrenamientos y han salido adelante, dejando todo tipo de violencia atrás, como un amargo recuerdo, es por esto que Mercedes, una mujer con una historia sumamente trágica, les sirve de motivación y ejemplo. Si ella pudo salir de un ciclo de violencia tan atroz como el que vivía, definitivamente es una persona que puede servir de ayuda para las demás.

Mercedes, víctima de violencia física, psicológica y económica. Con el apoyo de AMEWAS pudo encontrar justicia.

Mercedes es una de las tantas que sirven de inspiración para las mujeres del albergue. Luego de llevar a su ex esposo ante la justicia, recibió capacitaciones, terapias y talleres de emprendimiento económico en el albergue. Ahora Mercedes es promotora de AMEWAS y tiene un negocio donde vende ropa, pan, hortalizas y cacao que cultiva en su tierra. Y precisamente a eso apuntan AMEWAS y GVC, mejorar las vidas de estas mujeres y empoderarlas para que tomen control de sus vidas, y estén como tantas veces las escuché decir: libres de violencia. 

De 0 comentarios 24/04/2018

Deja un comentario