Los agricultores que no ponen todos sus huevos en una misma canasta


Vivir de la tierra es un oficio sumamente antiguo y digno de valorar. En él se guardan años y años de conocimientos y tradiciones que se han pasado de generación en generación. Lamentablemente esto no garantiza que todas las prácticas agrícolas utilicen los métodos de menor impacto ambiental, lo que puede resultar en el deterioro del suelo, la pérdida de hábitat y el desplazamiento de especies.  Si esto lo llevamos a una escala mundial, es verdaderamente preocupante el futuro de nuestras tierras y nuestros bosques, es por esto que siempre estoy agradecido de conocer personas y organizaciones que están dispuestas a reeducar a los agricultores para así disminuir su impacto a los ecosistemas, mantener nuestros recursos, producir comida de alto valor nutricional y dar pasos para alcanzar la soberanía alimentaria.

Este es el objetivo de IDMA, una ONG de larga trayectoria apoyada por la Unión Europea con financiamiento para desarrollo de proyectos. Para mí fue una muy agradable sorpresa ver que esta organización va más allá, creando un vínculo real y sólido con los productores que capacitan y que además siempre están innovando para mejorar la vida de los mismos.

Aparte de capacitar a los agricultores de Santa Eulalia y de mostrarles los beneficios de la agricultura ecológica, les enseñan nuevos métodos para aprovechar los recursos orgánicos y abonar sus plantas sin la utilización de productos químicos convencionales.

IDMA enseña a los agricultores como Doris a producir composta y bokashi para la fertilización de sus plantaciones.

La parte que más me sorprendió de conocer este proyecto, fue que esto no se queda aquí. IDMA ha dado un paso más y les está enseñando a estos productores cómo diversificar sus productos para así recibir más ganancias. Con esto viene un acompañamiento para la presentación de productos, los estudios biológicos necesarios y los registros legales y de sanidad de lugar. A mi entender esta es una grandiosa idea ya que permite a los productores tener ingresos alternativos, y en caso de algun imprevisto con la cosecha, tendrán el respaldo de lo que generen sus productos.

Gracias al apoyo recibido por IDMA y la UE, los productores han sacado su propia marca de aceite de palta (aguacate) al mercado.

De igual forma, otros productores como, el señor Eugenio, de Callahuanca, se ha dedicado también a la fabricación de helados artesanales junto con su esposa. Según él, sus helados son los mejores y los más saludables de toda Callahuanca y aclama tener una clientela que se ha hecho fija debido a la calidad de sus helados, cosa que pude comprobar en mi visita (ya saben, por puro necesidad de trabajo…) al probar uno de sus helados.

Helado de frutas 100% natural fabricado por el señor Eugenio, la mejor manera de refrescarse luego de caminar por las parcelas de los productores.

Gracias a todos los esfuerzos que se han hecho, estos agricultores ya no tienen todos sus huevos en una misma canasta y reciben más ingresos para sostener la vida y la de sus familiares. Así se educa y se construye un mejor futuro para los pequeños y mediados productores.

De 0 comentarios 22/04/2018

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