Donde los muertos siguen celebrando


El altiplano boliviano es hogar de los Chipaya, una comunidad indígena milenaria que se ha asentado en uno de los ecosistemas más extremos de Bolivia. Aquí, las temperaturas son muy frías, las tardes y noches hospedan un viento que puede ser bastante incómodo y tienen un suelo muy salino. Otro factor que hace de Chipaya un sitio extremo para vivir, es que cuando llueve por largos periodos, el río Lauca inunda toda la zona.

Aparte de sus características naturales, hubo una acción de su cultura que me llamó mucho la atención: el desentierro de sus muertos para celebrar. Al entrar al cementerio es normal ver botellas, latas de cerveza, huesos humanos afuera de las lápidas, y cráneos con cigarros en lo que una vez fueron labios.

Cráneo con cigarrillo

En cada gran celebración los vivos sacan a los muertos y los incluyen, brindan con ellos y les hablan. A la hora de enterrar a sus muertes, no se despiden con un eterno adiós, sino con un hasta pronto. 

De 1 comentario 03/03/2018

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